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Ante tan hábil maniobra, y teniendo en cuenta las acciones que había protagonizado desde el comienzo de las hostilidades, el gobierno aprobó el ascenso inmediato de De Gaulle a Teniente General. Afortunadamente, lo hicieron antes de que tanto De Gaulle como Lattre de Lassigny ordenaran la retirada inmediata de las tropas estacionadas en Essen y Münster para evitar que todo el ejército alemán se les echara encima y los aplastara; hubiera quedado bastante mal ascender al que acababa de abandonar al enemigo el campo de batalla de la victoria.
Se pudo comprobar que habían hecho lo correcto: el día 11 comenzaron bombardeos masivos sobre Colonia; la ilusoria supremacía aérea francesa de las últimas semanas había desaparecido (sin duda la Luftwaffe había estado entretenida en Polonia y ya estaba de vuelta) y los alemanes pudieron bombardear a placer, preparando el terreno para la gran ofensiva. Sin embargo, las tropas francesas contaban con buen equipamiento antiaéreo, y resistieron razonablemente bien los envites de la Luftwaffe a pesar de la completa desaparición del Armée du Air de los cielos.
Cuando los alemanes comprendieron que no podrían tomar Renania sin perder ciento cincuenta o doscientos mil hombres en el intento, decidieron que no merecía la pena; acordaron mucho más conveniente declarar la guerra a Luxemburgo, Holanda y Bélgica, embolsar a las tropas francesas que defendían Renania y esperar a que se les acabaran los suministros, destruyéndolas entonces.
A pesar de las magníficas fortificaciones que los belgas habían construido en todo su territorio a lo largo de los tres últimos años, el ejército belga no estaba en posición de aguantar un asalto masivo alemán, y los holandeses ni siquiera tenían fortificaciones para defenderse. A la vista de la situación, cuando los alemanes tomaron sin esfuerzo Luxemburgo en día 4 de Marzo, el alto mando ordenó a las tropas que bajo el mando de Lattre de Lassigny defendían Colonia, que se retiraran y se distribuyeran por el territorio Belga y la provincia holandesa de Eindhoven (rodeada por ríos, y por eso fácilmente defendible). Antes de eso, De Gaulle aún había tenido tiempo de hacer una de las suyas, derrotando a tres divisiones alemanas que defendían Wilhemshafen el 23 de Febrero; desgraciadamente, ante la imposibilidad de aprovisionar a sus tropas de combustible, hubo de retirarse hacia Gröningen.
Con ese movimiento, De Gaulle había cometido su primer gran error: había subestimado la capacidad de movimiento de la Wehrmacht, que logró tomar Amsterdam el día 9 de Abril. El gobierno holandés huyó a las colonias, y las tropas francesas en territorio holandés se encontraron en una situación como mínimo apurada: las tropas de Weygand, que defendían Eindhoven, dejaron de recibir suministros de los holandeses, de modo que tuvieron que retirarse a Bélgica; pero aún peor habían quedado las divisones ligeras de De Gaulle, que estaban totalmente embolsadas. Afortunadamente, la armada pudo enviar a una flota de transportes que, escoltados por la primera flota del Almirante Darlan, logró evacuar a las tropas francesas antes de que los alemanes pudieran atacarlas... llegaron al puerto de Lille a mediados de Abril.

La debacle holandesa
El día 24 de Abril, al no poder recibir suministros, las tropas holandesas que habían quedado en Eindhoven (doce divisiones en bastante malas condiciones) se retiraron a Bélgica y se pusieron a las órdenes de su gobierno. Holanda había caído.
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CAPÍTULO VIII: Drôle de Guerre
Las nociones de rectitud e ilicitud, justicia e injusticia, no tienen lugar en la guerra - Thomas Hobbes
La semana siguiente entró en servicio un nuevo cuerpo de ejército de infantería, compuesto por seis divisiones, mandado por el general Le Gentilhomme; la gran novedad de este cuerpo consistía en que, siguiendo instrucciones directas del general Gamelin, cada una de esas divisiones incluía una brigada de ingenieros. Esto las hacía más rápidas en su avance (y retirada) y mejoraba su rendimiento al atacar cruzando ríos, por no hablar de su habilidad para construir fortificaciones para la defensa. Inmediatamente, el general Le Gentilhomme recibió órdenes de apostarse en Bruselas, donde se esperaba el mayor ataque enemigo.
Sorprendentemente, el ataque enemigo no se produjo. La Luftwaffe lanzaba constantes ataques contra las bien pertrechadas tropas francobelgas, que apenas se resentían; y la aviación francesa procuraba intervenir cuando tuviera superioridad numérica para causar el mayor número de bajas a los bombarderos enemigos. Durante dos meses, la situación permaneció invariable, y el ánimo volvió a los ciudadanos franceses: "los alemanes no se atreven", decían, "no pueden atravesar nuestras defensas". Dròle de Guerre, la llamaron: broma de guerra. Sin embargo, en el aire la guerra no era ni mucho menos una broma, y sobre todo a lo largo del mes de junio se produjeron grandes batallas aéreas.

Lucha aérea sobre Bruselas
El 17 de Mayo se empezaron a distribuir nuevas armas para las divisiones de infantería: subfusiles ametralladores. Las tropas alemanas la tenían desde tiempo atrás, los Schmeisser, y en distancias cortas habían demostrado ser devastadores. Al fin los soldados franceses podrían dar una respueta adecuada. El subfusil era una descarada copia de la versión alemana, pero en palabras del ministro de armamentos, "si quieren, que nos demanden por violación de la patente".
El 1 de Junio, al fin sucedió algo que rompió la monotonía: varias divisiones australianas, con base en las Islas Británicas, sorprendieron a los alemanes desembarcando al norte de Holanda, en Gröningen. Desafortunadamente, en cuanto los alemanes se repusieron de la sorpresa, enviaron refuerzos a la zona y echaron a los australianos al mar en diez días; sin el apoyo británico, el desembarco estaba condenado al fracaso. Durante ese período, los franceses buscaron en vano un punto débil en el frente alemán para aprovechar que en teoría una parte de la Wehrmacht estaba en holanda, pero las defensas alemanas apenas se redujeron y no fue posible. Un mes después lo intentarían los sudafricanos; esta vez los alemanes lograron echarlos en sólo nueve días.
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Entretanto, en París, la población recobrara la normalidad. El racionamiento no era excesivo, los alemanes no bombardeaban y todo parecía indicar que la guerra había llegado a un punto muerto del que no saldría en bastante tiempo. Aprovechando esa sensación de normalidad, Blum decidió hacer una serie de cambios en el gobierno: Paul Reynaud, mucho más agresivo que Daladier, se hizo cargo de la cartera de exteriores; Maurice Delague, un declarado partidario del espionaje industrial (o "búsqueda alternativa de resultados científicos", como solía decir), hizo lo propio con el servicio de inteligencia, y Louis-George Mandel, conocido por su dureza para con el crimen, el ministerio de Seguridad Interior. En circunstancias menos tranquilizadoras, una reforma de este tipo hubiera hecho crecer la inseguridad y el descontento en la población, pero en ese contexto de relativa calma no fue tan grave.
El 1 de Agosto llegaron al puerto de Marsella otras dos divisiones canadienses; desde ese día, llegaron refuerzos de ese país con gran regularidad que fueron acantonados en el Sur ante una posible, que no probable, entrada de Italia en la guerra. El miedo de Darlan a la Reggia Marina continuaba vigente, y el gobierno había decidido escuchar sus consejos y apaciguar a Mussolini en la medida de lo posible. Así, el día 8 de Septiembre, el ministro de exteriores Reynaud hizo una visita oficial a Roma en la que la impresión general fue de una gran cordialidad. A su vuelta a París, Reynaud tuvo una reunión con Blum.
-¿Y bien, Paul? ¿Cree que los italianos entrarán en la guerra de nuestro lado? - Blum, en el fondo, seguía siendo un eterno optimista.
-No lo creo, Primer Ministro. Hay que tener en cuenta que desde el Anschluss, los italianos tienen a los alemanes a tiro de piedra, y no nos engañemos: ni siquiera todo el ejército italiano podría detener una ofensiva de quince o veinte divisiones alemanas. Si Italia entrara en guerra, los Alemanes estarían en Roma en un plazo máximo de dos meses.
-¿Entonces, qué cree que ocurrirá?
-Mussolini es tan megalómano como Hitler, quizá más; afortunadamente, no es tan peligroso como él y lo sabe, de modo que no quiere hacer ninguna tontería. Lo más probable es que aproveche la guerra para hacer su propia guerra de expansión, quizás a costa de Grecia o de Turquía.
-¿Cree que se atreverá?
-¿Con Grecia? Sin duda. Aunque no se pueda comparar con el nuestro, el ejército italiano es mucho más fuerte que el griego, y su marina es infinitamente superior. La cuestión es si debemos permitirlo.
-¡Pero no podemos permitir que ese lunático cree un imperio en el Mediterráneo!
-Si esto hubiera ocurrido hace cinco años, estaría de acuerdo con usted, Primer Ministro. Pero si tratamos de impedirlo, Mussolini recordará repentinamente a su amigo Adolf y tendremos no sólo un nuevo frente, sino una auténtica flota de guerra atacando nuestros suministros. Aunque pudiéramos derrotar a Italia sin ceder a la presión alemana en nuestra frontera, nos costaría un esfuerzo económico y humano que no nos dejaría indemnes.
-Entonces no queda sino...
-No queda sino resistir a los alemanes mientras nos mantenemos en buenas relaciones con los italianos. Si quieren invadir Grecia, recemos porque se les indigeste el paso de las Termópilas y esperemos tiempos mejores.
-¿Y qué harán los británicos?
-Esperemos que lo que nosotros digamos, porque si a ese insensato de Churchill se le ocurre incluir a Grecia en la alianza vamos a tener auténticos problemas. Por cierto, hay un asunto más.
-¿De qué se trata?
-Del Japón. Su pequeña guerra contra China podría acercarlos demasiado a nuestras colonias de Indochina...
-... de donde obtenemos gran parte de nuestros recursos estratégicos, como el caucho – terció Auriol, ministro de Industria, que había permanecido en silencio durante toda la conversación.
-Es por eso que nuestro embajador en Tokyo lleva seis meses tratando de mejorar nuestras relaciones con ellos, pero ha llegado el momento de ofrecerles algo más que buenas palabras – terminó el argumento el ministro Reynaud.
-¿Qué propone exactamente?
-Una serie de acuerdos comerciales, primer ministro. Eso los predispondría bastante a nuestro favor.
De acuerdo, Reynaud, hágalo. Pero empiezo a estar harto de hacer negocios con fascistas y dictadores.
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El día 27 de septiembre, se firmó un tratado de amistad y cooperación económica con el Japón, que en teoría dejaba manos libres a Francia en el extremo Oriente. El día 19 se pusieron en servicio dos escuadrillas de cazas Dewoitine D.520, que se unieron al Armée du Air; con esa incorporación, los cazas francese pudieron hacer frente a muchos más aviones enemigos, con lo que la presión de la Luftwaffe se redujo notablemente.
Durante el resto del año, la situación se mantuvo estable. Las tropas francesas siguieron respondiendo bien a la presión alemana, sobre todo el ejército de De Gaulle, que en reconocimiento a sus méritos fue ascendido al rango de General de Ejército, para desmayo de Gamelin y, en general, de todo el estado mayor francés.
Los británicos, entretanto, habían realizado una audaz maniobra: desembarcaron ocho divisiones en Bulgaria con abundante apoyo naval y aéreo para forzar a los aliados más débiles del Eje a aceptar una paz por separado. Lamentablemente, los búlgaros, con apoyo Rumano, lograron mantenerse firmes y, si bien no lograron echar a los británicas al mar, las ocho divisiones quedaron paradas en la costa y no pudieron avanzar. Esto podía llegar a tener graves consecuencias, ya que ese esfuerzo militar no se había hecho con tropas de la metrópoli o de los aliados de la Commonwealth, sino con las tropas británicas que se hallaban acantonadas en Egipto: los aliados contaban en todo el norte de África con tan sólo cinco divisiones francesas acuarteladas en Argelia y una en Marruecos; si los italianos entraban en la guerra, ocupar Egipto sería un paseo militar para ellos, con lo que se perdería el paso del Canal de Suez (y con él, la principal ruta que los convoyes de la India, Indochina y Australia utilizaban para llegar a Francia y Gran Bretaña).
Al menos, el año 1940 terminó con una buena Noticia: Finlandia, que había estado luchando durante un año contra la Unión Soviética, aceptó una paz por la que preservó su independencia, aunque tuvo que ceder muchos territorios a ésta. Si los soviéticos se hubieran anexionado Finlandia, toda Europa se hubiera visto gravemente amenazada por Stalin.

La nueva frontera Ruso-Finesa
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Unspeakable Horror
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Muy Bueno Jasev  
Yo me decidí a probar el mod CORE, está muy bueno, los eventos, el árbol tecnológico, está muy bien detallado.
Jugando con Alemania, me alié a Bulgaria, Hungría, Italia, Rumania, Siria y Líbano por ser de Vichy, Irak... (a lo largo de los años no a todos al mismo tiempo )
Conquisté: República Checa (pacificamente), Polonia, Francia, Austria (no se unieron a mi pacificamente y tuve que anexar) Yugoslavia (la dividí en pedazos para todos ), Grecia, Egipto, Etiopía y sigo bajando por el este del continente africano para tomar las colonias británicas y francesas, con mis 14 divisiones 
El problema es que Japón declaró la Guerra a USA y no se que voy a hacer cuando llegué el Día D USA es grande y tiene recursos a patadas... el otro problema es la URRS, todavía no entramos en guerra, el pacto Molotov-Ribbentrop está en efecto por suerte y ellos me envían los recursos que necesito Tengo suficientes fuerzas para detener a los rusos un buen rato pero no las suficientes para invadir hasta Moscú y defender la Muralla del Atlántico al mismo tiempo (toda la costa francesa donde se puede desembarcar tiene Coastal Fortress nivel 3 y AA nivel 4)
Recién pasó algo gracioso, nunca declaré la guerra a Holanda, estuvieon ahí tranquilos hasta 1941-2? cuando Japón invadió sus colonias ellos se pasaron a los aliados y automáticamente me declararon la guerra... como no me esperaba un ataque de holanda no tenía muchas divisiones por ahí cerca y me capturaron algunas provincias por suerte los rumanos y los italianos me prestaron algunas divisiones que usé para proteger otros lugares y liberé 3 divisiones para eliminar a Holanda del continente 
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Feb 2001 time: 06:36
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Capítulo IX: Arde Roma
"Roma no cayó nunca: se transformó en otra cosa distinta" - R.H. Barrow, "Los Romanos"
El Año 1941, en cambio, comenzó con un gran sobresalto: el día 4 de Enero, Italia declaró la Guerra a Grecia. Los griegos aguantaron razonablemente bien durante casi dos semanas, pero si bien los italianos no habían logrado avanzar en la frontera norte de Grecia, sí que habían podido emplear su marina de guerra para desembarcar en varias islas del sur; además, con semejante armada podían desembarcar en cualquier punto que desearan.
El problema vino cuando Grecia solicitó unirse a los aliados. Blum y Reynaud lloraron, protestaron y suplicaron, pero Chamberlain se mostró inflexible y el día 15 la Gran Bretaña firmó un pacto de alianza con Grecia que, de facto, incluía al eslabón más débil: la tercera República francesa. En Francia, la guerra contra Italia cayó como un jarro de agua fría sobre la población, pero no sobre el estado mayor; el mismo día de la declaración de guerra, se habían reunido doce divisiones del cuerpo expedicionario (australianas, en su mayoría) en Marsella dispuestas para la intervención. El día 23, esas divisiones desembarcaron y tomaron la capital italiana en un audaz golpe de mano, aplastando a las tropas del general Soddu que allí se encontraban.

Ataque a Roma
La ofensiva anfibia australiana fue todo un éxito; los franceses lograron el dominio de la costa del mar Tirreno y pudieron enviar convoyes de suministros para las tropas. Según los rumores, los observadores del almirantazgo británico enrojecían de envidia cada vez que recordaban el desastre del último gran desembarco anfibio que la Royal Navy había protagonizado, en Gallipolli; el hecho de que las tropas desembarcadas fueran australianas y neozelandesas en su mayoría, al igual que en el desastre de la primera guerra, no ayudó demasiado. El dos de Febrero se tomó Florencia y el 17 Ancona, con lo que el territorio italiano quedó de forma efectiva partido en dos. El 10 de Marzo se produjo el primer intento serio por parte de los italianos de frenar la ofensiva con un ataque de cuatro de las mejores divisiones del ejército italiano bajo el mando del príncipe Umberto: fueron aplastadas. El día 15 fue tomada Nápoles, y pese a algún pequeño revés como la retirada de Cosenza el 4 de Abril, Italia estaba ya virtualmente derrotada; lástima que nadie se lo hubiera explicado a los italianos, que entre tanto habían arrollado a las escasas defensas británicas de Egipto y, tras la toma del Canal de Suez (lo que perjudicó enormemente a los envíos de materias primas desde la India y el extremo Oriente) se habían lanzado contra los indefensos protectorados franceses de Siria y el Líbano, tomándolos sin esfuerzo.
Last edited by jasev on 24-04-2005 at 20:48
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Feb 2001 time: 06:36
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El día 5 de Abril, se pusieron en servicio cinco nuevas divisiones de infantería, que fueron puestas bajo el mando de Giraud. Uniéndose al Armée Lègére de De Gaulle, se lanzaron sobre Génova, tomándola el día 26. El día 4 de Mayo, Potenza; el día 18, Cosenza. Finalmente, realizaron un movimiento en pinza sobre Milán, donde había sido trasladada la capital tras la toma de roma. 11 divisiones enemigas fueron puestas en fuga.
Las tropas de la Italia peninsular estaban destrozadas, y las últimas 9 divisiones del Sur fueron literalmente aniquiladas en Tarento; llegó a ser difícil para la logística el alojamiento de los miles de prisioneros que se iban rindiendo, pero la guerra no había terminado ni mucho menos. El día 17 de Junio, en Parma, las tropas francesas eliminaron cuatro divisiones y pusieron en fuga a otras once.

Un mes más tarde, cinco divisiones australianas se lanzaron sobre Bolonia, pero las tres divisiones que se habían atrincherado en las montañas hicieron imposible la victoria; las tropas expedicionarias hubieron de retirarse hasta mejor ocasión. De Gaulle decidió tomar cartas en el asunto y el 27 de Julio tomó la Spezia, dejando Bolonia totalmente rodeada y sin posibilidad de recibir suministros. El 23 de Septiembre Turín, totalmente rodeada, fue tomada, y las 20 divisiones italianas que la defendían hubieron de rendirse. Finalmente, el día 4 de Octubre cayó Venecia, la última gran ciudad italiana. Sin embargo, las cosas no eran tan sencillas: Alemania nunca se preocupó demasiado por los italianos, pero cuando los franceses entraron en Venecia, a un paso de la frontera con la Austria anexionada, decidieron que ya estaba bien de tonterías y reunieron una gran fuerza para la ofensiva. Ante la imposibilidad de defender Venecia, el alto mando optó por abandonarla; afortunadamente, los alemanes decidieron que no era su trabajo liberar Italia y se quedaron acantonados en Venecia y Bolzano, dejando a los franceses el campo libre para proseguir sus operaciones en el norte de África.
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Feb 2001 time: 06:36
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Capítulo X: Italia se derrumba
"Italia había entrado en la Guerra demasiado, demasiado pronto" - Elisabeth Wiskemann, "The Rome Berlin Axis"
Entretanto, en el sur, las 11 divisiones australianas destacadas en Sicilia se habían lanzado sobre Siracusa; fue una batalla durísima: las tropas italianas, gracias a las milicias locales, estaban en superioridad numérica (13 divisiones contra 11). Las tropas aliadas sufrieron un 30% de bajas, muchos batallones sufrieron tal desgaste que no pudieron seguir combatiendo y, durante un instante, se llegó a pensar en la derrota. Pero el superior armamento y la preparación de los australianos finalmente se mostraron decisivos. Las 13 divisiones italianas hubieron de rendirse.

Italia, tomada
Tras la toma de Sicilia, las tropas australianas no se quedaron quietas, al menos no mucho tiempo; tras cubrir sus bajas, fueron embarcadas y trasladadas al norte de África, donde desembarcaron. El día 12 de Agosto, en coordinación con las tropas coloniales destacadas en Argelia, tomaron Trípoli; el 28, Misratah, y el día 29 de Septiembre, el mayor ejército italiano del norte de Africa, nueve divisiones, fueron puestas en fuga en Sirt. El 16 de Octubre cayeron Al-Aquaylah y Zallah, el 3 de Noviembre Ajila (donde se puso en fuga a 11 divisiones) y el 14 Darnah, con lo que Bengazi, la nueva capital italiana tras la caída de Milán, había quedado totalmente cercada.
La guerra en Italia, contrariamente a lo que todos esperaban, apenas afectó al frente FrancoBelga; la guerra aérea siguió con bajas en ambos lados, pero los franceses apenas hubieron de desviar tropas del frente, puesto que la mayor parte del peso de la ofensiva había caído sobre las tropas austrlianas. Sólo las fuerzas ligeras de De Gaulle hubieron de abandonar la defensa de Bélgica, pero había tiempo que había quedado claro que las divisiones acorazadas y mecanizadas habían de servir para las ofensivas, nunca para defender, de modo que apenas se los echó de menos. Sí que afectó bastante la caída de Siria, el Líbano y Egipto; Francia perdió buena parte de sus suministros de materias primas, pero afortunadamente las reservas eran abundantes y todo parecía indicar que los territorios serían recuperados a la mayor brevedad. La flota había tenido algunas bajas, pero las hábiles maniobras de los almirantes franceses, bajo el mando de Darlan, habían logrado la práctica aniquilación de la flota italiana, que ahora sólo se podía limitar a hostigar sin demasiado éxito los convoyes de suministros.
En el plano internacional, habían sucedido dos acontecimientos que cambiarían el curso de la guerra: las dos superpotencias, la Unión Soviética y los Estados Unidos, daban los pasos necesarios para la guerra. El mismo día, el día 12 de Marzo de 1941, la Unión Soviética se anexionaba Estonia, Letonia y Lituania, con lo que la frontera rusogermana se ampliaba notablemente, y los Estados Unidos aprobaban la Ley de Préstamo y Arriendo para apoyar económicamente a los aliados; las primeras muestras de ese apoyo fue el "préstamo" a los ingleses de algunos destructores que fueron realmente útiles para la guerra antisubmarina. Franklin Delano Roosevelt quería entrar en guerra, pero la mayoría aislacionista del Congreso se lo había impedido por todos los medios a su alcance; con este paso, EEUU se ponía claramente del lado de los aliados, con lo que el veterano presidente podía decir bien alto que había conseguido una gran victoria, y que la entrada en la guerra estaba más cerca de lo que pudieran imaginarse.
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Feb 2001 time: 06:36
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El día 20 de Noviembre se produjo una reunión en el palacio del Elíseo entre Albert Lebrun, Leon Blum, Maurice Gamelin y François Darlan para discutir la marcha de la guerra contra Italia.
-Muy bien, caballeros, ¿cuál es la situación del gobierno italiano?
-Lo adecuado sería preguntar si sigue existiendo un gobierno italiano, Monsieur le Président – repuso Blum -. Cuando cayó Génova, Mussolini apenas pudo huir a África, y ahora se encuentra en Bengazi, totalmente rodeado por nuestras fuerzas. En pocos días, tomaremos Bengazi y capturaremos a Mussolini, dominamos totalmente todos los accesos; no puede escapar.
-¿Y la Reggia Marina?
-Sólo un recuerdo, lo único que tienen son unos pocos submarinos y destructores que ni siquiera suponen una amenaza seria a nuestros convoyes – respondió sonriente Darlan, saboreando su éxito -. No les hemos dejado ni un solo buque de primera línea en condiciones de combatir, y tan pronto como los ingleses recuperen el canal de Suez, podremos reanudar
-Entonces, ¿hemos ganado la guerra de Italia?
-Sin duda – intervino Gamelin -; nuestras tropas son imparables en África, para cuando terminemos habremos añadido Libia a nuestro ya de por sí extenso imperio colonial. Los ingleses, al fin, han reaccionado y están tratando de recuperar Egipto.
-Esos idiotas... cuando pienso que los italianos no han encontrado hasta la fecha más resistencia desde Egipto hasta Irak que cuatro divisiones Iraquíes me hierve la sangre. Esos cabrones se han quedado con Egipto, Siria y el Líbano sin disparar un sólo tiro.
-Sobre eso hay algo que quisiera comentarle... me temo que los iraquíes no son rivales para las tropas italianas. Bagdad cayó hace un mes y calculamos que Basora caerá en un par de semanas a lo sumo. Hemos de enfrentarnos a la posibilidad de que Italia se anexione Irak.
-¿Pero no me acaban ustedes de decir que ya no existe un gobierno italiano? ¿Cómo pueden anexionarse nada?
Bueno, eso habría que explicárselo a los italianos. Italo Balbo está al mando del cuerpo expedicionario Italiano en la zona y ese no conoce ni Dios ni amo. Es un ególatra que cree que, caído Mussolini (lo que da por hecho), podrá aprovecharse de su posición de fuerza en Oriente Medio para forzar una paz medianamente favorable...
-... y ni que decir tiene que no tenemos la menor intención de tolerar eso – concluyó Leon Blum -. Vamos a recuperar los territorios que nos han arrebatado y los italianos tendrán suerte si siguen existiendo como país cuando todo esto termine.
-Se le ve irritado, monsieur le Prémiere – observó, divertido, Lebrun.
-Estoy irritado, monsieur le Président. De hecho, estoy muy furioso. Todo iba perfectamente hasta que a ese enano megalómano se le ocurrió que, puesto que nosotros estábamos ocupados con los boches, podría reconstruir un imperio romano en el Mediterráneo. Por su culpa, nuestros planes de desembarco en Bulgaria y Rumanía para apoyar a los británicos y privar a los alemanes del petróleo del Ploiesti han sufrido un aplazamiento de un año, eso sin contar las decenas de divisiones de la Commonwealth que hemos tenido que desplazar a África.
-Lo que me recuerda... ¿cómo están las cosas en las colonias de África Central? ¿Han tratado los Italianos de expandirse por Etiopía?
-Sí, pero han fracasado. No tenían equipos adecuados para la guerra en la selva, ni suministros adecuados... las pocas tropas que los belgas tenían en la zona han bastado para aniquilar a los supervivientes. Han tomado sin oposición varios territorios británicos, incluyendo Somalia, pero Churchill enviará alguna división desde la India para recuperarlos; no prevén ningún problema.
-¿Y los alemanes? ¿A qué creen que se debe su inactividad?
-Nuestras líneas de fortificaciones han funcionado, Monsieur le Président. El enemigo sabe que, aunque sus tropas son más numerosas y están mejor equipadas todo intento por tomar nuestras posiciones acabaría en una carnicería. Me temo que, al menos en nuestro frente, la guerra está en un punto muerto. Los alemames no pueden penetrar en nuestras defensas, y Dios sabe que no tenemos la mas mínima posibilidad de éxito en un contraataque. Pero si retomamos nuestros planes de tomar bulgaria y Rumanía, podremos asfixiar a los boches por falta de petróleo. Yo diría que si nada se tuerce, ganaremos esta guerra.
Last edited by jasev on 16-08-2004 at 02:48
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N35t0r
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( o Y o )
Jan 2000 time: 02:36
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Muy bueno! Ya había creido que habías abandonado a esto...
Una cosa, en cuanto logres penetrar la frontera alemana, intentá penetrar y rodear algunas provincias antes de atacarlas, asi atrapas y conseguis que las tropas se rindan, en vez de que se retiren y vuelvan a luchar. Por ejemplo, tomas Arnhem, con suerte, las tropas se retiran a Amsterdam. dejas parte de las tropas (que van a ser exclusivamente tanques y infanteria mecanizada probablemente) a defender, y con otras tomas groningen, mientras tu infanteria en antwerp avanza sobre Amsterdam. Asi, para cuando llegan, las tropas alemanas tienen menos organizacion por la falta de suministros, y ademas tienen una severa penalización por eso... (como un -20% a la efectividad creo). Y lo mejor, es que esas tropas no van a retirarse para pelear d enuevo...
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jasev
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Feb 2001 time: 06:36
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quote: Muy bueno! Ya había creido que habías abandonado a esto... |
Ni mucho menos. De hecho, lo que acabo de escribir llevaba jugado (y las notas tomadas) desde hace más de un mes, pero después de formatear el Disco Duro me dio pereza ponerme a escribir de nuevo.
quote: Una cosa, en cuanto logres penetrar la frontera alemana, intentá penetrar y rodear algunas provincias antes de atacarlas, asi atrapas y conseguis que las tropas se rindan, en vez de que se retiren y vuelvan a luchar. |
Hombre N35t0r, llevo jugando a wargames desde chico, dame un margen de confianza... sé lo que es cercar y destruir al enemigo. De hecho, eso es exactamente lo que he hecho con los italianos siempre que he podido.
quote: Por ejemplo, tomas Arnhem, con suerte, las tropas se retiran a Amsterdam. dejas parte de las tropas (que van a ser exclusivamente tanques y infanteria mecanizada probablemente) a defender, y con otras tomas groningen, mientras tu infanteria en antwerp avanza sobre Amsterdam. Asi, para cuando llegan, las tropas alemanas tienen menos organizacion por la falta de suministros, y ademas tienen una severa penalización por eso... (como un -20% a la efectividad creo). Y lo mejor, es que esas tropas no van a retirarse para pelear d enuevo... |
Bueno, dudo mucho que vaya a atacar a los alemanes a corto plazo... siguen teniendo una superioridad numérica brutal sobre mí. De momento me conformo con parar sus golpes. Veremos lo que pasa cuando los ruskis y los amerikanskis entren en juego 
quote: Ah, y una cosa mas... podrías poner screenshots de como quedó Italia y el norte de áfrica, pero en political view? asi vemos quien controla que ahora... |
Bueno, ahora mismo es imposible, mi partida va por 1942. En el próximo capítulo lo haré.
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jasev
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Feb 2001 time: 06:36
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Capítulo XI: Los balcanes entran en escena
"Los balcanes entraron chorreando sangre en el siglo XX, y entrarán del mismo modo en el XXI" - Arturo Pérez-Reverte, "Territorio Comanche"
"Si nada se tuerce"... frase temible, ante la que cualquier político o militar debería sentir pánico; pues es bien cierto que siempre que hay algo que pueda torcerse, con toda seguridad lo hará. Cuando los italianos entraron en la guerra, los franceses planeaban apoyar la ofensiva británica en el mar negro y eliminar así la principal fuente de petróleo alemana, pero Mussolini torció sus planes. Y ahora que Mussolini estaba completamente acabado y todo parecía indicar que Alemania estaba abocada al colapso por el bloqueo del frente, forzosamente algo tenía que ocurrir para estropearlo. Para Alemania, Italia había sido más una molestia que un aliado: mientras la Reggia Marina pudo obstruir el tráfico de convoyes desde las colonias a los aliados, las cosas fueron bien. Con la toma de Grecia y sobre todo de Suez y oriente medio, il Duce se convirtió prácticamente en un semidiós; con Italia controlando todo el norte de áfrica, oriente Medio, y Grecia, Turquía se veía completamente rodeada por el eje. Con semejante influencia, cabía esperar una rápida entrada de Turquía en la guerra y, sobre todo, el fin del abastecimiento de materias primas a los aliados. Pero desde que el mariscal Vanier desembarcó con sus tropas australianas en Roma, todo había sido una catástrofe. Primero el sur de Italia, Cerdeña y Sicilia; luego, los ingleses conquistaron casi sin oposición Grecia y Albania; finalmente, los franceses tomaron todo el norte de Italia (excepto la provincia alpina de Bolzano) y aplastaron a los italianos en África. La toma de Bengazi el día 21 de noviembre marcó el fin de la paciencia de Hitler. No iba a tolerar semejante humillación a sus aliados. Presionó con todas sus fuerzas al gobierno del reino de Yugoslavia hasta que el Regente, el príncipe Pablo, aceptó formalmente integrarse en el eje.
Esta noticia causó una auténtica conmoción en el Elíseo; Francia había sido tradicionalmente amiga y aliada de Yugoslavia, hasta el extremo de que habían sido los franceses los principales artífices de la creación del reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos tras la Gran Guerra. Sin embargo, en el Foreign Office no se dejaron sorprender, y actuaron inmediatamente y con gran decisión. Tan sólo cuatro días más tarde, el ejército (que, al igual que la mayoría de la sociedad yugoslava, era mayoritariamente aliadófilo) dio un golpe de estado, encarceló al regente y puso en el poder al joven Rey Pedro, de tan sólo 17 años de edad.
Como era lógico, teniendo en cuenta quién y por qué había organizado el golpe, una de las primeras medidas de Pedro fue firmar la retirada de su país del Eje... según se dice, Hitler no se lo tomó demasiado bien: negó el reconocimiento al nuevo gobierno y, afirmando que el legítimo gobierno de Yugoslavia, amigo y aliado del pueblo alemán, estaba en peligro por la injerencia aliada, tomó cartas en el asunto para proteger al pueblo Yugoslavo; esto es, ordenó a sus tropas que invadieran Yugoslavia.
Los franceses pensaron que con el nuevo frente abierto, tal vez los alemanes relajaran sus defensas en la frontera Belga, de modo que Gamelin empezó a planificar una monstruosa ofensiva donde intervendrían más de treinta y cinco divisiones para romper las líneas alemanas en el norte y embolsar a las tropas que ocupaban holanda. Sobre el papel, era un plan bastante bueno, pero cuando el día 15 de Diciembre los alemanes lanzaron veinte divisiones de primera línea sobre Amberes, se consideró oportuno desechar el plan. Cinco días después, los alemanes se retiraban tras haber sufrido bajas del 50%; las bajas francobelgas fueron escasas, pero había quedado demostrado que Alemania no pensaba olvidarse de ellos y el plan de Gamelin fue archivado en la papelera.
Al comenzar 1942, los alemanes aún no habían lanzado su ofensiva contra Yugoslavia. El rey Pedro y su gobierno, confiando aún en encontrar una salida negociada al conflicto, rechazaron todos los intentos británicos de atraerlos al bando aliado; si lo hubieran conseguido, los británicos hubieran podido tomar posiciones defensivas en el interior de Yugoslavia y podrían tener alguna probabilidad de éxito en la defensa... pero el pánico del gobierno yugoslavo lo impidió.
Entretanto, los franceses siguieron liberando Oriente Medio y los ingleses egipto.

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jasev
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of the SCS Forum
Feb 2001 time: 06:36
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Al ver que la ofensiva alemana contra yugoslavia era inminente, el mando francés decidió la toma de Venecia para amenazar su flanco en el norte; se encargó la ofensiva a De Gaulle, y el día 21 de Febrero comenzaron los combates.

El viejo alpino, el general de Bono, logró resistir durante cuatro días, soportando enormes bajas; cuando todo parecía perdido para él, los alemanes le enviaron otras diez divisiones totalmente frescas, y de Gaulle hubo de retirarse. La batalla de Venecia fue probablemente la más sangrienta desde que empezó la guerra: de Gaulle llegó con treinta divisiones y perdió al 45% de sus hombres; de Bono llegó a tener treinta y tres y perdió el 62%. Sobre el papel, el eje había ganado, pero como dijo de Bono citando a Pirro: "una victoria más como esa y estamos perdidos".
La única buena noticia fue la liberación del Líbano; en África y Oriente Medio, los italianos simplemente ya no querían seguir luchando.

El día 26 de marzo, mientras 4 divisiones italianas son rechazadas entre carcajadas por los defensores franceses de Milán, se produjo la primera ofensiva alemana sobre yugoslavia: contra todo pronóstico, los yugoslavos lograron resistir en Ljubliana. En vista de que ya no había más remedio, el rey Pedro accedió a que franceses y británicos entraran en su territorio; esa era la señal que estaban esperando. El día 2 de Marzo, la XIX Region Militaire, bajo el mando del general Fallole, desembarcó en Albania, que estaba ocupada por los ingleses: inmediatamente, se lanzó contra los búlgaros que habían entrado por el sur de Serbia y habían tomado Skopje; tras tres días de durísima defensa, los búlgaros se retiraron. Una semana después, un cuerpo expedicionario canadiense se unía a ellos y juntos se lanzaron sobre Vlore, donde llegaron el 1 de Abril aniquilando a una división búlgara y poniendo en fuga a las demás.
El mismo día, con sus tropas ya repuestas de la carnicería de Febrero, De Gaulle lanzó todo lo que tenía contra Venecia: los alemanes habían distraído tropas para invadir Yugoslavia, y el enemigo tuvo que huir a bolzano, donde se formó una inmensa bolsa con lo poco que quedaba de Italia.

Esta vez di Bono había sido sustituido por el Mariscal Badoglio, lo que se reveló como un error estratégico del tamaño del gran Canal. Evidentemente, en una proporción de 3 a 1 (además de las divisiones acorazadas del Armée Légere), los italianos no tenían la menor posibilidad, pero quizás de Bono hubiera podido ganar tiempo como había sucedido en Febrero hasta que las ocho divisiones del eje que acudían a reforzar el frente hubieran podido llegar.
Con la toma de Venecia, el avance alemán sobre yugoslavia quedaba gravemente amenazado. Habían logrado tomar Ljubliana, pero si avanzaban hacia el sur su flanco occidental quedaría gravemente expuesto... y teniendo los franceses a de Gaulle con su cuerpo de ejército móvil, eso era un riesgo inaceptable.
Entretanto, en Irak, a lo largo de los meses de Marzo y Abril franceses y británicos habían liberado todo el país. El día 23 de Abril, con la toma de la ciudad santa de Najaf, los ejércitos canadienses bajo bandera francesa declararon oficialmente la liberación de Irak. Se estableció un gobierno provisional bajo tutela francesa hasta que la situación se estabilizara... esto es, hasta que Francia dejara de necesitar los pozos petrolíferos de Bagdad, Mosul y Kirkuk que ahora controlaba y no tenía la menor intención de soltar (los británicos, ejerciendo de auténticos carroñeros, se habían quedado con Kuwait y con Basora, la provincia más rica en petróleo de Irak).
El mundo el día 23 de Abril de 1942:

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