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Alfonso
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Spain
Apr 2002 time: 06:26
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quote: Originally posted by Gagliaudo
Hola, Alfonso.
Estos son dìas verdaderamente difìciles...
Dtm, ? tu eres de Sagunto?
? AQUELLA ciudad, de donde salio Anibal hacia Italia y Roma? |
Si amigo, de la noble y leal ciudad de Sagunto.
Para aprovechar el thread, pondré la historia de Sagunto;
Historia
Sagunto, situada en un lugar estratégico desde el punto de vista geográfico, es una ciudad cuya importancia histórica se manifiesta a través de sus más de dos mil años de existencia, así como por la conservación de grandes manifestaciones artísticas y culturales, que se corresponden con las diferentes culturas de los pueblos que en ella se asentaron y perduraron a lo largo de los siglos.
Respecto a su fundación, tradicionalmente se han introducido el mito y la leyenda para ennoblecer su origen, particularmente los autores clásicos que de ella han tratado.
Debemos remontarnos a la Edad del Bronce para tener un conocimiento fehaciente de las gentes que habitaban la zona montañosa que rodea la ciudad –yacimientos del Pic dels Corbs, Aixeve, Picaio, L’Abardeta- con una cronología probada en alguno de los casos de 1.500 años a.C.
Durante el siglo II a.C., el equilibrio de fuerzas en el Mediterráneo entre dos potencias, Roma y Cartago, se plasmará en la península ibérica en el Tratado del Ebro –226 a.C.-, por el que dicho río servía de límite de sus respectivas conquistas, aunque para Sagunto –situada en zona de dominio púnico- no estaba asegurada la independencia, pese a ser ciudad aliada de Roma, siendo destruida unos años más tarde –219 a.C.- por el caudillo cartaginés Aníbal, después de un duro y prologado asedio de ocho meses, en los que la ciudad escribió una página gloriosa de la historia de España por el arrojo y heroísmo con el que se enfrentó al invasor, hito que perdurará a lo largo de los siglos.
La conquista de la ciudad saguntina será el detonante de la segunda guerra púnica entre Roma y Cartago.
En el año 214 a.C., la ciudad es conquistada por Cneo y Publio Escipión y restaurada por Publio Cornelio Escipión, hijo y sobrino de los anteriores, comenzando un proceso de reconstrucción y esplendor bajo la protección de Roma –romanización-, lo que conllevará a un desarrollo económico y artístico de la ciudad y de su zona de influencia, obteniendo sus habitantes incluso el derecho de ciudadanía romana. Desde el punto de vista artístico, este resurgimiento se plasmará en la erección del teatro y circo romanos, así como otros monumentos civiles y religiosos, extendiéndose la ciudad por el valle.
Durante los siglos V y VII, Sagunto sufre la invasión de los pueblos bárbaros –alanos, vándalos, godos y bizantinos-, aunque aún durante la época visigótica (VI – VII), Sagunto continua presente en las acuñaciones monetarias de Gundemaro y Sisebuto, como plaza emisora durante la ocupación bizantina de las costas valencianas.
Por el siglo VIII cae bajo el dominio árabe. A partir de esta época es cuando el topónimo “Saguntum” cambia a “Morbyter” y otras variantes, y más tarde se denominará “Murviedro” en castellano y “Murvedre” o “Molvedre” en valenciano, denominaciones derivadas de los “muri veretes” de la Edad Media. La dominación islámica traerá consigo una vida floreciente en la agricultura, alfarería y relaciones comerciales, construyéndose baños, palacios, mezquita y escuelas.
En la conquista cristiana llevada a cabo por Jaime I en el primer tercio del siglo XII, aunque no se conoce la fecha exacta, hay bastantes alusiones a Murviedro en la Crónica del rey conquistador, construyéndose a partir de entonces las nuevas iglesias cristianas del Salvador y, más tarde, Santa María –en el lugar que ocupaba la mezquita-, repoblando la villa con gentes que le acompañaban en la conquista. Durante la época foral coexistirán en la villa diversas etnias y religiones –judíos, cristianos, moros-, aunque con fricciones derivadas en parte de su distinto credo y raza.
Durante las guerras de las Germanías, y más tarde las de Sucesión y de la Independencia, Sagunto seguirá cobrando protagonismo; estando sitiada en esta última por el mariscal Suchet y defendida la fortaleza heroicamente por el brigadier Andriani, fue tomada a finales de 1811 después de varios intentos fallidos. Cabe destacar la figura del héroe de la independencia D. José Romeu y Parras, guerrillero que fue ajusticiado en la plaza del Mercado de Valencia el 12 de junio de 1812, al rechazar el indulto que le ofrecía José Bonaparte a cambio de que le aceptase como rey.
En 1868, el Gobierno Provisional restituyó a Murviedro el glorioso nombre de Sagunto, siendo restaurada la monarquía borbónica en la persona de Alfonso XII en 1874 por el General Martínez Campos, concediéndole el monarca un año después el título de Ciudad a la ya Muy Ilustre y Leal Villa, por haber sido la primera población en reconocerle como rey. El siglo XX significa para la ciudad y comarca saguntinas el despegue económico, tanto en el sector agrícola como en el industrial.
Desde el punto de vista agrícola, se produce la introducción de la mecanización en las labores del campo, así como la transformación de los antiguos cultivos, en su mayoría de secano, para dejar paso al cultivo de los agrios, de mayor rentabilidad económica, que será el verdadero motor del desarrollo agrícola.
En el sector industrial, a comienzos de siglo se crea la Compañía Minera de Sierra Menera y, más tarde, la factoría siderúrgica de Altos Hornos, para la producción de acero, asentándose en el Puerto de Sagunto. En los primeros años de la década de los ochenta, a raíz de la reconversión industrial en el sector siderúrgico y el posterior cierre de la fábrica de Altos Hornos del Mediterráneo, base fundamental de su producción industrial, Sagunto es declarada Zona de Preferente Localización Industrial, que supondrá la diversificación de su tejido productivo, en el que destacan los sectores de construcción, químico, metalúrgico, vidrio y alimentación. Actualmente, Sagunto, con sus dos núcleos urbanos, constituye un puntal en el sector económico de la Comunidad Valenciana, y el segundo en cuanto a población de la provincia de Valencia, después de la capital.
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Gagliaudo
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of Medioevo
Jan 2003 time: 06:26
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Gracias, Jasev, y...
Te lo digo de verdad: Espana me gusta toda, pero..
si tendrè que casarme (pero ahora no hay problema, estoy 'single'), me gustarìa hacer mi viaje de boda en SEVILLA: el Guadalquivir, los edificios medievales, la Giralda, el 'Barbero' (... esto es un broma...).
dtm, claro que me gustarìa ir allì tambien antes...
No estoy preguntandote para una historia de Sevilla (Hispalis, Ishbiliyah, etc), pero si tu vas a ponerla, no voy a lamentarme...
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jasev
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of the SCS Forum
Feb 2001 time: 06:26
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quote: No estoy preguntandote para una historia de Sevilla (Hispalis, Ishbiliyah, etc), pero si tu vas a ponerla, no voy a lamentarme... |
Je, je, nunca debiste preguntar eso... 
quote: Menuda indirecta te ha lanzado, Jasev |
Mira, si yo me pusiera a escribir la historia de Sevilla, necesitaría varias horas y muchísimas páginas, así que voy a usar el método copy-paste. Este breve resumen está en la web de Relaciones Internacionales de la Universidad Hispalense:
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La historia de Sevilla está íntimamente ligada a la del río Guadalquivir, pues desde sus orígenes desempeñó el papel de puerto fluvial y puente entre el Océano Atlántico y el interior de la región andaluza. La Sevilla primitiva nació allí donde el cauce del río dejaba de ser navegable para las grandes embarcaciones. Las excavaciones arqueológicas permiten afirmar que el asentamiento humano se hizo estable hacia el siglo IX a.C. Durante siglos, analistas y eruditos reclamaron para Hércules, el más popular de los héroes mitológicos, el honor de haber marcado con seis pilares de piedra el lugar donde Julio César fundaría la ciudad de Sevilla, a la que llamó Lulia Rómula Híspalis.
En el año 206 a.C. Escipión el Africano estableció un contingente de soldados veteranos en Itálica, a pocos kilómetros de Sevilla. Sin duda se trata de un lugar de visita obligado para todos aquellos que quieran comprender el alto grado de desarrollo que alcanzó la provincia Bética durante la época imperial. La cuna de Trajano y Adriano vivió días de esplendor durante los siglos II, III y IV d.C. A finales del Imperio se había convertido en la urbe más importante de Hispania y en la undécima del mundo.
En el año 411, los vándalos silingos se apoderaron de la provincia Bética. La toma de Híspalis se produjo en el 426 por parte del vándalo Gunderico.
Mayor repercusión tuvo la etapa de dominación visigoda coincidiendo con el reinado en Constantinopla del emperador Justiniano (527-565). En el reinado de Recaredo, en el año 589, conoció una espléndida bonanza cultural.
El nombre romano de Híspalis se troncó por el de Isbiliya desde que en el año 712 la ciudad cayó bajo la dominación islámica. Durante los cinco siglos de dominación Sevilla desempeñó un papel político y cultural de primer orden.
La caída del califato cordobés en 1035 provocó la desintegración de la unidad territorial andalusí, surgiendo una serie de reinos independientes, entre los cuales se encontraba el de Sevilla. Durante el período de gobierno de los monarcas abbadíes, Isbiliya alcanzó no sólo su máxima expansión territorial, sino también una total preponderancia sobre las demás taifas.
Para frenar el ansia expansionista de Alfonso VI, rey de Castilla y León, los reyes musulmanes de Badajoz, Granada y Sevilla, acordaron pedir auxilio del exterior y no había otra fuerza más próxima que la de los bereberes africanos almorávides. A la postre, el poder almorávid se resolvió contra los propios reinos taifas, adueñándose de Sevilla en el 1091. La extremada rigidez religiosa y la intolerancia social impuesta por esta dinastía desencantó al pueblo, que enseguida se organizó en movimientos independentistas. Todo ello provocó la llegada al país de los almohades, quienes desembarcaron en Cádiz en 1146.
Los almohades impusieron a Sevilla como capital administrativa de Al-Andalus. Llegaron los días de bienestar y prosperidad, aunque entremezclados con otros de inquietud, a causa de las frecuentes incursiones castellanas en el territorio y de las periódicas crecidas del Guadalquivir. Ello no impidió que los almohades desarrollaran un importante programa constructivo en el que hay que destacar la edificación de una mezquita mayor donde hoy se alza la imponente catedral hispalense. Hacia el año 1220 el poder almohade camina hacia su total declive, entrando triunfalmente en la ciudad en 1248 el Rey Fernando III, convirtiendo a la ciudad en un extenso reino cristiano de perdurable vigencia civil y eclesiástica. Su hijo y sucesor Alfonso X el Sabio sintió siempre verdadera debilidad por Sevilla, viéndose correspondido con creces por sus habitantes.
Los años posteriores a la reconquista de Sevilla conocieron el asentamiento en la ciudad de una nutrida colonia de judíos. En 1391 la comunidad hebrea fue objeto de un violento asalto con numerosas muertes y saqueos. Sobre la antigua judería hispalense se conformaron los barrios de Santa Cruz y San Bartolomé.
En el año 1401, el cabildo de la Catedral de Sevilla adoptó un acuerdo trascendental para la historia religiosa de la ciudad; nada menos que la construcción de una nueva iglesia metropolitana. La Catedral de Sevilla fue consagrada en 1507.
Con el Descubrimiento de América en 1492 se inicia la Edad Moderna y Sevilla se erige, durante más de dos siglos, en puerto del Nuevo Mundo. En los Reales Alcázares de Sevilla se creó en 1503 la Casa de la Contratación, organismo fundamental para regular las relaciones mercantiles, científicas y judiciales con América.
En los primeros años del siglo XVI, la preocupación por contar en Sevilla con estudios superiores se plasmó en la fundación del Colegio Santa María de Jesús por Maese Rodrigo Fernández de Santaella. Esta institución fue el germen de la futura Universidad Hispalense.
A pesar de la opulencia vivida durante la centuria anterior, la Sevilla del siglo XVII no puede sustraerse a la grave crisis económica que por entonces afectaba a Europa en general y a España en particular. Sevilla, inflamada de espíritu contrarreformista, se transforma urbanísticamente en una ciudad-convento. Resulta indudable el peso de lo religioso en la Sevilla barroca, ganándose a pulso el calificativo de "Tierra de María Santísima".
Con el traslado de la Casa de la Contratación y del Consulado Marítimo a Cádiz en el año 1717, Sevilla perdió el monopolio del comercio indiano y comenzó su declive.
Habrá que esperar hasta la segunda mitad del siglo XIX para que la ciudad inicie una nueva expansión apoyada en la construcción del ferrocarril y aprovechando el derribo de parte de sus murallas antiguas. La ciudad crece hacia el este y el sur, es el Ensanche decimonónico, que se completa en las primeras décadas del siglo XX con los edificios construidos con motivo de la Exposición Iberoamericana de 1929 (Plaza de España, Jardines de María Luisa).
Tras la exposición Sevilla acomete la remodelación de su infraestructura: creación del aeropuerto, obras hidráulicas de canalización del río y sus arroyos para frenar los desastres de las inundaciones, red de tranvías, etc. La ciudad se lanza a partir de los años 60 a una verdadera expansión que configura las actuales barriadas periféricas. En 1992 se celebró la Exposición Universal (Expo 92) en la Isla de la Cartuja.
Last edited by jasev on 17-02-2003 at 23:02
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